
Pues sí, en estos momentos de crisis mundial, terrorismo, conflictos internacionales y demás, vamos a hablar de mí porque cómo muchos sabreis no me gusta hablar de los demás [mode ironic: on] y como dijo el gran Pepe Rubianes, que en paz descanse, “cuando yo no hablo me aburro”. Se acabaron Be Cool, los maratones de películas hasta las tantas, los viajes de un dia a otro, los partidos inesperados, el papa y nono diario, las tranquilas conversaciones que parecen monólogos (este verano me ha servido para ampliar mi diccionario español-parida, parida-español), esos madrugones a la 1 y 2 de la tarde, el vivir sólo en Benicàssim y los eróticos anuncios de LaSexta en madrugada. En otras palabras: se acabó el verano, se acabó lo que se daba.
Apenas recuerdo cómo empezó, ya que el desgaste de selectividad me quemó las ya pocas neuronas que me quedaban. El primer recuerdo que me viene a la cabeza de este verano es el ir paseando tranquilamente por la plaza Fadrell
pensando en mis cosas, ¿para saludar a Hello Kitty se dice “Hello Kitty” o “Hello, Hello Kitty”? ¿A dónde va la Papelera de Reciclaje cuando la borras? ¿Cómo pegan la capa anti-adherente (capa a la que nada se pega) a la superfície de la sartén?, las cosas que de verdad importan al ciudadano de a pie, cuando cual es mi sorpresa que en una mesa de la terraza de una cafetería me encuentro a uno de los ídolos de mi infancia: Eric Cantona, The King. A muchos de los que leéis estas líneas os estarán viniendo a la mente preguntas del tipo “¿Y este de quien es?”, pues a buscarlo en la wikipedia, que aquí sólo me cabe una foto suya. Un hombre con media vida en Francia y la otra media en Manchester… ¿Qué demonios estaría haciendo en una humilde ciudad trabajadora (por decir algo) como Castellón? Más tarde mi olfato periodístico me hizo descubrir que se estaba jugando un pre-Mundial de fútbol playa y Sir Eric era el seleccionador francés… gracias Marca.
Un día por la calle vi en un periódico el anuncio de la final de liga de fútbol sala, por lo que me paré a pensar, porque pensar y caminar son dos cosas que no puedo hacer al mismo tiempo, y me dije “coño, tengo casi 4 meses de
vacaciones por delante, vete”, pero del otro hombro me salió el Ernestinho demonio diciendo “¿Gastarte dinero en viajar a un partido que puedes ver gratis por la tele?” y el Ernestinho ángel por el otro lado “Llevas tiempo queriendo hacerlo, es el momento” y bueno una discusión por ahí arriba, uno lanzándo el tridente al otro, el angelico haciendo chistes sobre los cuernos de este, vamos una masacre que me pusieron los hombros perdidos, era peor que el final de Scarface. Al final me fui todo el finde a Murcia, me encontré con gente a la que aprecio muchísimo y a celebrar el triunfo de ElPozo Murcia, 7-2 si no recuerdo más, soy el nuevo amuleto de los charcuteros lo que me valió hacerme la foto con el trofeo, más sobado esa noche que los productos de Hacendado.
Llegó el día del crucero, era la primera vez que montaba en barco, estaba muy contento, muy emocionado, tanto que me puse a llorar y todo y nada más embarcar tenía al lado a un tío que tambien estaba llorando, le pregunté si tambien era la primera vez que iba en barco y me dijo que no, que era la primera vez que no le perdían la maleta al embarcar.
Total, que entonces nos abrazamos llorando y tal, tanto que quiso quedar después del crucero conmigo pero le dije que todavia no estaba preparado, que todavía no había olvidado a Cantona. Pues bien, toda una semana de turismo, haciendo fotos a todo lo que se mueve, bailando en los lugares más pintorescos de Europa, en el Vaticano, en Florencia ante 500 turistas, vamos lo que es la vida cruceril. No se por qué pero me compré una camiseta hawaiana por 4 duros, supongo que será por eso que dicen de los delirios en altamar o por ganas de romper la simple monotonía, como cuando en el Roscón de Reyes te salen el Baltasar pequeñico, el haba, al abuelo parece que le ha salido una dentadura pero no, es la suya, y son las típicas figuritas que cuando te salen parece que hayas encontrado a Wally entre la afición del Vicente Calderón y a los 5 días no sabes qué hacer con esa cosa tan cutre.
Pasaron los días, tiempos de fiesta, de pachangas, de timbas, de pachangas, papeleo de la uni, de botelleo, de pachangas, el subcampeonato y trofeo al más deportivo de Tasca la Nécora FS en el torneo de Burriana, más pachangas… Tambien hubo tiempo para el aburrimiento, esas noches de finales de agosto y principios de septiembre que nadie quedaba, tanto aburrimiento que llegué al punto de ver cine español, un cine que como todos sabemos lleva en crisis los últimos 100 años, o incluso llegué al punto de coger la Biblia con intención de leerla, ya sabeis que yo siempre he sido de best-sellers: Ruiz Safont, Dan Brown, Dios… gente que sabe lo que escribe. Pero nada, acabaron los exámenes de septiembre y la gente volvió a salir de sus madrigueras, justamente cuando empieza la odisea por Madrid.
Llegamos apurados a la parada de buses a las 6:45 de la mañana (sí, esas horas existen, vimos como los albañiles del
ayuntamiento iban poniendo las calles) y, para variar el conductor sin aparecer, esto es siempre así, siempre que llegas justo a tiempo, a prisas y corridas pero llegas a tiempo, siempre sales con retraso. Esto siempre es así, esto es como cuando estás fregando y el chorro de agua siempre va a la cuchara y parece que que hayas montado la fiesta de la espuma en la cocina, esto siempre es así. Total que el conductor ilocalizable, así que la compañía de buses nos pagó el taxi para Valencia y de allí ya directos para Madrid. Ciudad demasiado grande para mí (en la que no conocen las rosquilletas), parecía el gañán de Castellón por la España profunda, yo veía el mapa y no se correspondía. Tambien destacar mi escapada a Guadalajara una tarde para hacer media hora de turismo (no se podía ir por la calle del sol que hacía, que caminabas por una plaza cualquiera y tenias cuatro sombras como en los estadios) y el resto del día jugando al pro, siempre he querido saber lo que se siente jugando fuera de casa. El último día (sin noche en el hotel) a dormir en el terrao de una casa con el conserje buscándonos de un lugar a otro. Lo de dormir es un decir, por lo menos para mí, que tenía los ojos más abiertos que los de un conejico ante los faros de un coche y nada, noche de empalmada y a las 6 de la tarde para Castellón, eso sí, creo que ha sido la noche que mejor he dormido.
Y bueno aquí estoy, un jueves ya a las 5:19 de la mañana esperando al domingo para ponerme manos a la obra en esta nueva etapa, la de universitario, una vida dura donde las haya. Toca labrarse un futuro y comenzar a trabajar, porque el trabajo dignifica, el trabajo te realiza, el trabajo te pule, te abrillanta, te da esplendor… Sólo hay que ver cómo va la gente por la calle a las 6, 7 y 8 de la mañana a trabajar que te dices “Miralos qué contentos van a dignificarse”, todo lleno de gente con ojeras que no han pegado ojo en toda la noche esperando ese momento de gloria.
En fin, a ver cuando puedo volver a desahogarme en estos lares, buena temporada y buena suerte.
Jajajajaja, gran artículo, Ernesto.
La parte del crucero gay estuve apunto de saltarmela, xD.
Buuuuf, siento reconocerlo (y sabes que lo siento), pero está genial. Me ha gustado mucho. Eso sí, cuando he leído ese trozo del chico que lloraba, y tú llorabas y os abrazabais y tal y cual, me ha dado que pensar muchas cosas… Ahora entiendo porqué no tienes novia… Aun así sigues siendo mi friky favorito ehh? un besoote(L)!
Carpe Diem. Todas putas. Conseguiremos ser grandes.
ernest hapel!!!